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A la vagina no siempre la gustan las caricias interiores. Sin embargo, las necesita. Efectivamente, se trata de un órgano interno que no tiene muchas ocasiones de contactos. Ésta es la razón por la que suele estar poco "despierta" al placer. Por ello, son muchas las mujeres que se quejan de su falta de sensibilidad y de la imposibilidad de alcanzar el orgasmo. Y es normal, ya que para alcanzarlo, tiene que aprender a disfrutar del placer de los encuentros, de los contactos, y esto no se consigue con una sola experiencia. Para aprender, necesita tiempo. Sobre todo es sensible a la presión relativamente apoyada o firme, a la lentittud y no a las caricias vivas y ligeras, como puede ser el caso del clítoris. Explora todas estas facetas, insistiendo en los lados que se encuentran cerca de la entrada de la vagina, porque pasan por terminaciones ligadas al clítoris. Aunque en la zona de la parte del vientre (a unos 4 centímetros de la entrada) es donde se situa el famoso punto G. A demás, las sensaciones que se obtienen estimulando la parte interna de la vagina son también muy apreciadas.
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