Es
importante, porque a través de él expreso mis sentimientos. Es a
él al que los otros ven, cuando piensan en mí. Por ello, lo mejor
es hacer de él un interlocutor agradable
y
deseable para mi hombre.
Invierto
un poco más en belleza y a largo plazo. Me depilo al láser, las
ingles y las axilas. Así, estaré tranquila de por vida... o al menos
durante 10 años. Se necesitan varias sesiones, pero vale la pena. Y no
es solamente para gustar, sino para sentirme a gusto conmigo misma.
Me
regalo las últimas novedades en maquillaje, perfectamente adaptadas a mi
tez, a mis rasgos y a mi gusto... Cuando me siento guapa, estoy pletórica
y la gente que me mire se contagiará de este estado de ánimo.
He decidido disfrutar comiendo. Es la mejor manera de estar en forma, tanto física
como psicológicamente. Y una mujer a la que le gusta comer y lo muestra
con naturalidad, también lo demuestra en el amor. Cuando tu hombre diga
de ti que eres golosa, verás una pequeña lucecita pícara
iluminar su mirada.
Hago regalos a mi cuerpo: una exfoliación, un masaje en instituto, un abono
en un curso de yoga Algo que me guste y que le venga bien. Cuando amamos
a nuestro propio cuerpo, irremediablemente también será amado por
los demás. Si lo valoro, se verá, y por tanto será mucho
más deseable.
Mi pelo:
Mi cabello es muy erótico. O puede serlo. En todas las representaciones,
Eva esconde su sexo con su larguísima melena. Cuando un hombre la mira,
ve un poco a través de ella. Por ello, mi cabello se merece lo mejor: ir
regularmente a la peluquería, a pesar de que me cueste un poco caro.
¡Un pelo bien cuidado y arreglado embellece mucho más que el mejor
de los vestidos!