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8 motivos para cambiar la sala de máquinas por la piscina en verano

por Redacción enfemenino Publicado en 13 de julio de 2017
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La mayor resistencia del agua acelera la quema de calorías y tonifica los músculos más rápidamente mientras huimos de las altas temperaturas. Si quieres conocer otras razones por las que practicar ejercicio físico en la piscina este verano, ¡sigue leyendo!

En verano nos puede costar más acudir a nuestra cita con el gimnasio. El calor provoca una mayor sensación de cansancio y, si no nos hidratamos de forma correcta, podemos sufrir un golpe de calor y exponernos a un mayor riesgo de lesiones. Una buena alternativa en estos días de calor es la actividad física en la piscina. A través de diferentes clases y ejercicios es posible mantener la forma y disfrutar de los beneficios añadidos del agua para la tonificación de los músculos y el cuidado de las articulaciones. Roberto Crespo, instructor de Zagros Sports, destaca los 8 motivos más importantes por los que entrenar en el agua se vuelve la opción favorita del verano.

Y si te cuesta ponerte en marcha durante las vacaciones, recuerda con nuestra galería todos los beneficios que tiene hacer deporte. ¡No dudarás en lanzarte a la piscina!

1. Es más efectivo

La resistencia a la que se enfrenta el cuerpo en el agua es mayor, por lo que quemaremos un mayor número de calorías y el trabajo de los músculos será mayor. Se estima que podemos consumir hasta 1.000 calorías en una sesión de entrenamiento en la piscina. La rutina ideal de entrenamiento sería la formada por entre 2 y 3 sesiones a la semana de actividades acuáticas, 1 hora a la semana de entrenamiento de fuerza y 2 de cardio. Así ganaremos en resistencia y tono muscular, además del alto porcentaje de calorías quemadas con cada entrenamiento

2. Evitaremos lesiones

En el agua, el peso de nuestro cuerpo se reduce hasta en un 80%. Esto permite una mayor libertar de movimiento y reduce la presión a la que se ven sometidas las articulaciones. Al reducir el nivel de impacto que experimenta el cuerpo con cada movimiento estaremos reduciendo el riesgo de lesiones. Además, podemos poner en practica ejercicios o posturas que, fuera del agua, podrían suponer un riesgo según la condición física de cada uno.

3. Es posible adaptar la intensidad

Según el plan de entrenamiento que tengamos establecido y nuestros objetivos personales podemos variar la intensidad de los ejercicios. Siempre contando con la resistencia del agua. Por ejemplo, si queremos tonificar los músculos de forma moderada podremos hacer estiramientos con churros. Este tipo de actividad permite también la recuperación de lesiones y tiene función terapéutica. Si buscamos algo más intenso bastará con llevar a cabo circuitos de alta intensidad en el agua, como nadar 100 metros y hacer 20 abdominales más 20 sentadillas.

4. Se tonifica el abdomen

La búsqueda del equilibrio necesario para movernos tanto dentro como sobre el agua supone una continua activación del abdomen y, por lo tanto, una mayor tonificación de los músculos de la zona abdominal y lumbar. En su conjunto el core permanece activado en todo momento para evitar que nos caigamos o para permitirnos efectuar los ejercicios de la forma adecuada.

5. Nos permite corregir la postura

La resistencia al agua nos obliga a su vez a mantener una postura más controlada y ser conscientes de cada movimiento. A la larga estaremos reforzando la espalda y las lumbares. Este control consciente de la postura y los movimientos se traducirán en una mejor coordinación en la rutina diaria.

6. ¡No todo es natación! En el agua hay más opciones...

Entrenar en la piscina no tienen por qué estar relacionado directamente con la natación. Hay múltiples actividades dirigidas orientadas a optimizar los beneficios anteriormente citados y que dinamizarán nuestros entrenamientos. Roberto Crespo, anima a la práctica de disciplinas como el Z-Surf: “cambiamos la colchoneta por una tabla de paddle surf y hacemos sobre el agua ejercicios de tonificación de toda la musculatura con el hándicap de que, si no los hacemos bien, nos caeremos al agua. Es un indicador bastante bueno”. El aquacycling por su parte, clases en bicis bajo el agua, mejora la fuerza y resistencia de las piernas al tener que luchar contra el peso del agua.

7. Es apto para todos los públicos

Incluso las personas con lesiones deportivas o que han sufrido accidentes pueden practicar este tipo de entrenamiento debido al bajo impacto del agua sobre huesos, músculos y articulaciones. Basta con adaptar los ejercicios a las necesidades de cada persona.

8. Cualquier piscina es válida

No necesitamos abandonar nuestras vacaciones para mantenernos en forma y podemos entrenar en apenas unos pocos minutos. ¿A qué esperas? Te dejamos una lista con consejos motivadores que te animarán a empezar.

Contenido elaborado en colaboración con Roberto Crespo, instructor de Zagros Sports La Moraleja.

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