La episiotomía
Una pequeña incisión
La episiotomía es una pequeña incisión de pocos centímetros que realiza el partero o la comadrona en el momento del parto para que el bebé pueda salir con más facilidad del vientre de la madre. Se opera en uno de los lados de la vulva cuando la mujer empuja y el bebé sale aprovechando una de las contracciones. Es una intervención que no suele ser dolorosa aun cuando a la mamá no se le ha inyectado la epidural.
Indicaciones terapéuticas
Hace algunas décadas, la episiotomía se practicaba de forma sistemática en todos los partos debido a una obsesión por evitar un desgarro repentino del perineo. Se temía que dicho desgarro pudiera ocasionar una lesión en los músculos en o a través del esfínter anal y urinario y que a largo plazo la paciente pudiera sufrir incontinencia anal o urinaria.
Más tarde, algunos estudios evaluaron el beneficio de un parto con episiotomía en comparación con un parto sin intervención de tijeras o bisturí. Parece ser que los desgarros espontáneos cicatrizan mejor, incluso sin puntos de sutura.
Así que hoy en día, las episiotomías sólo están indicadas en circunstancias muy concretas y en los casos en que los desgarros puedan ser importantes y complicados debido al tamaño del bebé, la postura de éste, las caderas estrechas de la mamá o la necesidad de utilizar fórceps.
El postoperatorio
La sensibilidad de la cicatriz dura algunas semanas (este período puede variar en función de la mujer y del tipo de cicatriz). La sutura tarda más o menos un mes en cicatrizar pero la zona podría seguir endurecida varios meses más.
Tras la cicatrización, se pueden mantener relaciones sexuales siempre que no se sufra dolor en la zona. Si éste persiste con las menstruaciones posteriores, consulta a tu médico.
Consulta también:
El parto
Depresión post-parto
La cesárea
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