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10 cosas que nos encantaba hacer cuando éramos pequeñas

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 5 de junio de 2017

Estamos seguras de que esta lista te hará sentir (un poquito) nostálgica.

¿Te acuerdas de aquellos días en los que todavía éramos pequeñas, no teníamos apenas preocupaciones y la vida se veía de una manera mucho más optimista? Cuando no había Internet, ni smartphones, ni una obsesión loca por reflejar en Instagram cada instante de nuestro día a día (aunque a nadie le importe en realidad). En aquellos tiempos nos entreteníamos con cualquier cosa, y lo que ahora nos parece obsoleto, antes era una auténtica maravilla: las cintas de VHS, los cassettes, las cartas perfumadas escritas a mano que nos enviábamos con nuestros amigos... ​Por aquel entonces no nos mandábamos un WhatsApp para preguntar a los demás qué tal, sino que descolgábamos el teléfono y hablábamos. Hablábamos de verdad. Una tarde sentadas en el banco de siempre con nuestras amigas podía resolver cualquier problema que tuviésemos. Y no había manjar más exquisito que un pedazo de pan con chocolate para merendar.

Hoy nos ponemos nostálgicas y echamos la vista atrás para recordar todo aquello que antes nos hacía felices. ¡Aquí van algunas cosas sencillas que echamos de menos de nuestra infancia!

1. Revelar las fotos

¿Recuerdas la emoción que sentías cuando recibías el sobre con tus fotos recién reveladas? Nada de cámaras digitales ni selfies, antes usábamos las de carrete y aunque tardábamos más en averiguar cómo habíamos salido en la foto, ¡nos encantaba! Claro que también teníamos algún que otro accidente con ellas, como cuando poníamos el dedo sobre el flash o abríamos la tapa del carrete sin querer, ¿a quién no le ha pasado alguna vez?

2. Hablar por teléfono

Antes hablábamos con nuestros amigos por el teléfono fijo, ese al que tantas horas nos pegábamos y por el que nos llevábamos alguna regañina de nuestros padres en la que nos amenazaban con tener que pagar nosotras la factura. No teníamos teléfonos móviles ni nos dolían los dedos de teclear mensajes para nuestros grupos de WhatsApp, o de recibirlos cancelando o modificando algún plan de última hora: antes se quedaba por teléfono y no había más que hablar.

3. Grabar las canciones de la radio

Antes no contábamos con ordenadores ni iPods ni, mucho menos, Spotify, por lo que no podíamos descargarnos nuestras canciones favoritas. Por eso nos sentábamos a escuchar la radio y estábamos pendientes cada vez que nuestro tema favorito sonaba para grabarlo en una cinta o apuntar la letra a mano. ¡Qué tiempos!

4. Alquilar películas

¿Recordáis las horas que pasábamos en el videoclub discutiendo con nuestros amigos qué película ver? Ahora apenas quedan lugares donde podamos alquilarlas y si se trata de cintas VHS, aún menos. ¡Qué tiempos aquellos cuando teníamos que pulsar el botón de rebobinar para que empezase la película!

5. Los programas de televisión

Algunos viernes y sábados por la noche, en lugar de salir, nos apetecía más quedarnos en casa con nuestra familia y ver la tele después de cenar. Aún nos ponemos nostálgicas al recordar algunas series y programas de la infancia: desde el Un, dos, tres..., responda otra vez, hasta Verano Azul, Falcon Crest e incluso el Grand Prix, ¿quién no los recuerda?

6. Disfrazarnos en casa

Seguro que más de una se imaginaba siendo una superheroína, una cantante de moda o algún personaje de ficción. Si nos juntábamos con amigas en casa, no dudábamos en abrir el baúl de los disfraces para rebuscar en él y vestirnos de lo que se nos ocurriese. Con un poco de imaginación, pasábamos una tarde de lo más divertida en casa. ¡Qué recuerdos!

7. Enviar cartas

Esta tradición se está perdiendo cada vez más. Cuando éramos pequeños solíamos enviarnos cartas con nuestros amigos o familiares más lejanos: por Navidad, felicitando algún cumpleaños, contando qué tal estaba yendo nuestro verano... La escribíamos, la metíamos en un sobre y la enviábamos por correo. ¿Recordáis la emoción que sentíamos al recibir la respuesta en nuestro buzón?

8. Coleccionar cintas de cassette

¡Nos encantaban! Teníamos una colección completa en casa con nuestros grupos favoritos. Y cuando nos íbamos de vacaciones, grabábamos el mejor remix para que nuestros padres lo pusieran en el coche. Lo más divertido era cuando teníamos que rebobinar el cassette de la manera más tradicional: con un bolígrafo, ¡y a dar vueltas!

9. Jugar a la consola

Comparado con el amplio abanico tecnológico que tenemos hoy en día, los juegos antiguos nos parecen ahora demasiado anticuados. Pero, ¿y lo que nos divertían entonces? El Tetris, el Pinball, Donkey Kong, Mario Bros... Las antiguas consolas solo poseían un juego, aunque eso sí: había muchos niveles que superar.

10. Coleccionar cromos

Cuando éramos pequeñas nos entusiasmaba rellenar álbumes con nuestros cromos favoritos. ¡Era todo un negocio! Los intercambiábamos con nuestros amigos en el recreo con eso del "sile" y "nole", y corríamos a la papelería más cercana para comprarnos un nuevo sobre cuando nos daban la paga. Cuando conseguíamos completar el álbum, se convertía en uno de nuestros tesoros más preciados. ¡Bendita infancia!

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por Cristina Gonzalez