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Leonora Carrington, la rebelde y última pintora surrealista | |||||||
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Leonora, la surrealistaAsí que se hunde de cabeza en el surrealismo, aquel que declaró que la belleza era “el encuentro fortuito, sobre una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas”. El que rechazaba todas las normas de decencia y de elegancia, tanto en la pintura como en la vida diaria. El de los artistas que, “en vista del crimen y la imbecilidad de los ejércitos”, en palabras de Poniatowska, “eliminaron la razón y se abrieron al mundo del inconsciente”. Se vuelve inseparable de André Breton, de Marcel Duchamp y de toda la pandilla artística que luego se convertiría en la enciclopedia de la historia del arte en el siglo XX. No tanto de Picasso, “que cree que tiene a todas las mujeres muertas de amor”. Pero Leonora, una feminista práctica, no se deja seducir por todo lo que ve entre los surrealistas. “Ese endiosamiento de la mujer es puro cuento”, ruge una Leonora, en voz de Poniatowska “Las llaman sus musas pero terminan por limpiar el excusado y hacer la cama”. A Miró célebremente lo mandó a freír espárragos cuando una vez el catalán le extendió un billete y le pidió que fuese por cigarrillos. Hasta que llega la guerra y arruina su felicidad, como ya había hecho con tantos otros. Ernst es enviado a un campo de concentración por el gobierno francés colaboracionista y Leonora comienza a desesperar. Aparecen sus primeros ataques, todavía leves, que finalmente –en su huida a España- se convierten en verdaderos trastornos. Escultura de Leonora Carrington en México. Foto de TheCX | ||||||
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Publicado por La redacción de Ocio y Cultura
el 16/04/2011 | |||||||
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Leonora Carrington: vida de Leonora Carrington de Elena Poniatowska
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