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Maternidad

10 motivos por los que las madres se sienten culpables (aunque no deberían)

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 1 de junio de 2016
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A veces es difícil, pero debemos confiar más en nosotras mismas para poder tomar nuestras propias decisiones con seguridad. Aquí tienes 10 motivos por los que puede que alguna vez te hayas sentido culpable como madre... aunque, en realidad, no deberías. ¿Te identificas con alguno?

Cuando te conviertes en madre surge en ti una presión por hacer bien las cosas que a veces se transforma en un hándicap que nos impide disfrutar de la maternidad. Continuamente nos preguntamos qué será lo mejor para el bebé, qué debemos hacer y si lo estaremos haciendo bien. Y lo que suele ser peor: nos dejamos llevar por los prejuicios y las opiniones de los demás creyendo que en ellas encontraremos la respuesta que buscamos. Pero nada más lejos de la realidad: la respuesta la tienes tú. No es necesario que busques siempre la aprobación de los demás. ¿Alguna vez te has sentido culpable por alguno de estos motivos?

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1. No dar el pecho a tu hijo

La OMS recomienda la lactancia materna hasta al menos los seis meses de vida del bebé, pero hay veces en las que o bien no podemos dar el pecho por algún problema, o bien simplemente decidimos que no queremos hacerlo. No te dejes llevar por las posibles críticas: es tu decisión y está bien. Tu bebé va a estar bien alimentado tomes la decisión que tomes.

2. Dejarle al cuidado de alguien mientras sales con tu pareja

No, no tiene nada de malo contratar a una niñera o dejar a tu hijo con un familiar o persona de confianza. Es vuestro hijo y es vuestra respondabilidad, sí. Pero tanto tu pareja como tú os merecéis una noche de desconexión de vez en cuando para poder reforzar vuestra relación.

3. Cuando dejas que llore en la cuna en lugar de acudir corriendo ante el primer sollozo

A veces es necesario dejar que los niños lloren y aprendan a calmarse por sí solos, no hace falta salir corriendo. Con el tiempo aprenderás a distinguir sus distintos tipos de llantos y a medir la urgencia, ¡no te estreses!

4. Cuando no cuelgas todos sus dibujos en la nevera

Que no lo hagas no significa que no te gusten. A lo largo de los años podrás llenar un museo con todas sus pinturas, figuras de plastilina y collares de macarrones que haga.

5. Cuando utilizas la televisión para distraerle

Hay momentos en los que necesitas un respiro o unos minutos libres. Ya sea para mirar algo en Internet, para hacer la cena, para pintarte las uñas, para hacer cualquier tarea pendiente o simplemente para sentarte en el sofá y ver tú también la tele. Para lo que te dé la gana.

6. Incorporarte al trabajo

Muchas madres sienten una punzada de culpabilidad cuando llega el momento de dejar la baja maternal y reincorporarse de nuevo a su puesto de trabajo. Sin duda es uno de los motivos por el que menos deberían sentirse culpable: la conciliación en nuestro país es difícil, pero no tienes por qué renunciar a tu trabajo por ser madre.

7. No poder comprarle cosas

No hablamos solo de caprichos, si no de cosas que realmente necesitan, como ropa o material escolar. La situación económica de cada familia es diferente. Si la tuya no te permite salirte de un presupuesto, no te sientas culpable. No es fácil, pero lo estás haciendo lo mejor que puedes.

9. Tener la casa desordenada

Primero: la responsabilidad de mantener la casa limpia y ordenada no es solo tuya, sino de todos los miembros de la familia que vivan en ella. Partiendo de ahí, no te estreses por el desorden que se genere, pues es normal teniendo hijos. Entre diario es difícil sacar tiempo para limpiar, ¡ya lo haréis el fin de semana!

8. Gritar a tu hijo

Naturalmente, no debe convertirse en una costumbre, pero es totalmente normal perder la paciencia a veces: ser madre no es fácil. No vas a convertirte en una mala madre por levantarle la voz a tu hijo. Intenta dialogar con él, dejar que se explique y se disculpe.

10. Comprar comida 'basura'

No, no eres una madre terrible por dejar que tu hijo se coma un Happy Meal de vez en cuando. Obviamente, la comida rápida no es la opción más saludable y deberíamos evitar abusar de ella, pero no tiene nada de malo decantarse por ella de vez en cuando. Hay veces en las que simplemente no te apetece cocinar.


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