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Mujer hoy

El trauma personal de los malos tratos, ¿cómo detectar que alguien los sufre?

por Redacción enfemenino Publicado en 17 de febrero de 2016
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Por desgracia es frecuente escuchar en las noticias casos de violencia de género y malos tratos. Pero, ¿cómo podemos identificar que una persona está sufriendo este problema y así ofrecerle nuestra ayuda? Dos expertos en psicología clínica nos lo explican.

Es frecuente escuchar noticias sobre malos tratos y violencia de género. En muchos de los casos en los que existe una asimetría psicológica y alta frecuencia de acciones, conductas machistas y el dominio de hombres controladores hacia sus parejas se producen efectos muy perniciosos sobre la mayoría de las afectadas, desgastando profundamente el entorno social, familiar, personal y laboral, involucrando a otras muchas personas, cobrando especial interés los efectos en hijas e hijos.

No nos cabe duda que los malos tratos de género quedan inalterables, ocultos y escondidos en una trama de mitos sobre las relaciones entre los sexos, lo que es ser hombre y mujer e innumerables falsedades sobre la violencia, etc... Afortunadamente, no todos los hombres son maltratadores e incluso algunos luchan por la igualdad, pero por alguna razón estos mitos resisten y permanecen: "a ellas no les importa", "se pierde el control un instante pero luego se pasa", "la existencia de hijos les hace fuertes, ellas saben aguantar por ellos", "el maltratador es un enfermo, no es responsable de sus actos", "son ellas que van provocando", "son cosas de cada pareja, cada uno es dueño de su casa", "lo que cuenta es que no le pongo la mano encima, lo psicológico son tonterías", "sólo ocurre en las clases bajas", "pasa muy de vez en cuanto", "son cosas de pareja, es normal discutir"...

​El hecho que encontremos ocultos y muy arraigados estos mitos plantea desmantelar las bases del machismo con el objetivo de prevenir los malos tratos, por tanto, debemos atender a ciertas señales de alarma. Estas señales pueden dividirse entre las que atañen a la relación de pareja y las que implican más el ámbito psicológico íntimo de cada mujer afectada. Muchas de estas señales no se perciben, siendo ampliamente aceptadas en nuestra cultura. Veamos cuáles pertenecen a cada grupo:

Señales que indican que existe violencia de género

Entre aquellas que se observan en la dinámica de pareja existen ciertas conductas recurrentes que algunos hombres realizan contra sus mujeres y que se relacionan con el control, el poder y la desvalorización del otro:

>Control del tiempo de su pareja y del espacio donde se mueve: con quién sale y cómo se viste. Este control se va instaurando paulatinamente.
>Escenas constantes de celos y posesividad, asociado además con acusaciones de infidelidad injustificadas y coqueteos.
>Desanimar constantemente a salir o mantener relaciones con los amigos o la familia.
>Limitar posibilidades de estudio y/o trabajo o manifestar abiertamente prohibición de trabajar y/o estudiar.
>Controlar los gastos y obligar a rendir cuentas al detalle limitando la toma de decisiones sobre el uso del dinero.
>Episodios de humillación frente a los demás.
>Romper y destruir objetos de valor sentimental.
>Amenazas con abandonar, suicidarse o ejercer daño.
>Insultos y tendencia culpar a la pareja de cualquier cosa.
>Forzar a mantener relaciones sexuales.
>Desautorizar delante de los hijos/as.
>Manipular con los hijos/as o amenazar con suicidarse ante la posibilidad de abandono.

Señales psicológicas afectivas: ¿cuáles son?

En relación a las señales psicológicas y afectivas (y muchas veces físicas) que se pueden observar en las mujeres que están viviendo una situación de violencia tenemos:

>Sensación de minusvalía y baja autoestima.
>Sensación de estar atrapada y no de tener salida.
>Sensación de impotencia y de que no hace nada bien y que lo que hace no soluciona su situación.
>Miedo a quedarse sola con cargas familiares y económicas y no saber cómo salir adelante sin sustento económico propio.
>Síntomas de depresión como tristeza, llanto, alteraciones del apetito, del sueño y ansiedad constante.
>Sentimiento de culpa sobre la situación.
>Sensación de estar sola (que solo se tiene a la pareja).
>Ideas de muerte.
>Miedo constante a alterar el ánimo de la pareja por lo que realiza una serie de conductas para que todo esté “perfecto”. De esta forma, el mundo emocional se ve reducido y gira en torno al otro.
>Ansiedad acompañada de síntomas físicos como problemas digestivos, alteración del apetito y del peso, alergias, dolores de cabeza, etc.

Estas son manifestaciones físicas que pueden estar asociadas a situaciones de estrés y ansiedad en las que puede hacerse necesario intervenir a nivel psicológico.

Se ha escrito mucho sobre este tema y se tienen puntos de vista distintos sobre cómo intervenir en estas situaciones, pero todos coinciden en la necesidad de dar apoyo psicológico y comunitario a las víctimas e incluso a los agresores. En este sentido, aún falta por mucho por decir y aún más por actuar para poder construir una sociedad igualitaria y equitativa, libre de dominación machista, donde la violencia no sea la forma de resolver los conflictos y donde la relación de pareja sea vista como un espacio de convivencia y aprendizaje y no de control y dominación.

Contenido elaborado en colaboración con Cristina de Almeida, especialista en Psicología clínica y José Alberto Sotelo Martín, doctor en Psicología de www.esaludmental.es



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