 La nariz marca tu personalidad. No te gusta, está desviada, es demasiado larga, grande, de gancho, chata… ¿Quieres cambiarla? Pero, ¿estás segura de querer recurrir a una operación? Hay que plantearse algunas cuestiones antes de recurrir a una rinoplastia.
¿Por qué quieres operarte la nariz?
Analiza bien la causa. Es una decisión importante que debe ser reflexionada, ya que es irreversible. Es importante estar muy motivada.
- ¿Es vital? Respiras mal, estás realmente molesta, es un handicap serio. La operación es necesaria.
- ¿Es psicológico? El aspecto poco agraciado de tu nariz te obsesiona y estás acomplejada. ¡Puede que la rinoplastia salve todas las sesiones de terapia! Pero ten cuidado…
- Buenas razones: es una malformación congénita, consecuencia de un accidente, un desequilibrio en tu morfología, una causa de malestar, un problema de reconocimiento y de relación con los demás, que te impide ser tú misma.
- Malas razones: es para no tener la misma que papá, para seducir, para tener la nariz de Jennifer Aniston. ¡Cuidado con estos caprichos! Mírate bien al espejo, ¿es realmente necesario?
La regla de oro antes de la intervención
Infórmate bien. Hay que estar bien informada para no confiarle tu nariz a cualquiera. Contacta con el colegio de médicos.
La consulta
Consiste en contemplar una corrección con un resultado natural. El cirujano muestra fotos de pacientes ya operadas, para darte una idea precisa de la finalidad. Te hace fotos de frente, de perfil, y hace retoques. Es un diálogo, un intercambio en confianza para obtener satisfacción por ambas partes.
Es muy importante conservar la armonía entre la frente, la nariz y la barbilla. Evita la nariz demasiado corta o demasiado fina si tu cara es ancha; y la nariz en trompeta si tienes la cara larga. Es cuestión de equilibrio.
La operación
La edad óptima para contemplar la operación es 18 años, momento en el que el crecimiento de la nariz se considera terminado. Antes, no vale la pena, porque esto obliga a contemplar retoques posteriores La intervención dura entre 45 minutos y 2 horas, según si se trata de modificar el tamaño o la forma. Cuenta un día de hospitalización.
El postoperatorio
Hay que confiar… y ser paciente. Tras la intervención, cuenta con 8 o 10 días de enyesado. Entonces podrás descubrir tu nueva nariz y tu nueva cara. Habrá un tiempo de adaptación, después de una preparación psicológica que habrás acordado dialogando con personas que han vivido esta experiencia o con un coach. Esto te cambia sin transformarte completamente. Eres la misma y otra, reconciliada tu nueva imagen.
El veredicto y los consejos: te sientes bella, en tu sitio dentro de la sociedad, de acuerdo con tu nueva cara y tu nueva personalidad. Pero una nueva nariz implica un nuevo estilo.
1° de maquillaje: ahora, ya no es necesario retocarla con polvos correctores para marcarla o redondearla. Podrás forzar menos el maquillaje de los ojos o de la boca, que atraía la mirada, en lugar de sobre la nariz, centro de tu malestar.
2° de accesorio: podrás llevar gafas de otra forma, de sol o correctoras.
Los errores
Desgraciadamente hay. Los fallos son a menudo el resultado de un error técnico. No son fatales y la corrección siempre es posible, aunque a veces delicada.
|