¿Cuál es el precio medio del m² en el barrio?
Para comprobar si el vendedor sobrevalora o no el bien, infórmate acerca del precio medio del m² en una agencia inmobiliaria. Pero ten en cuenta que no se trata de una ciencia exacta, ya que el precio del inmueble puede variar en decenas de miles de euros en función de la ubicación o del estado en el que se encuentre. Hay que diferenciar entre los metros construidos y los llamados «metros útiles». En este segundo caso no se tienen en cuenta las superficies de menos de 1.80 m de altura. La diferencia puede ser muy importante, sobre todo, cuando se trata de un ático o un entresuelo.
¿Qué servicios quedan cerca? ¿Es un barrio con buena fama? ¿Los vecinos son tranquilos?
La ubicación del piso o de la casa tiene, a menudo, un papel muy importante a la hora de tomar una decisión. Es básico que el inmueble esté próximo a los comercios, al colegio o al transporte público. Infórmate sobre el barrio y sobre si es muy frecuentado, ¿se trata de un barrio tranquilo? Tampoco olvides preguntar por los vecinos; las parejas con hijos y los fans de la guitarra eléctrica podrían aportar mucho ruido a tu futuro próximo. ¿El edificio tiene ascensor? Dejando de lado el aspecto práctico del aparato, que el edificio tenga ascensor puede valorizar mucho el piso. Considera el mantenimiento y el hecho de que la legislación que regula los ascensores ha cambiado la normativa, de ahí que muchos ascensores demasiado antiguos tengan que ser reemplazados por otros completamente nuevos. Puede ser que el precio de algunos pisos aumente durante los próximos años debido a estos cambios. ¿La ubicación del edificio es buena?
Una buena orientación no sólo garantiza una gran entrada de luz natural, lo que resulta muy agradable, sino el calor natural en el piso o la casa, así que ahí tienes un buen modo de ahorrar. Da preferencia a las orientaciones hacia el sur para que entre más sol. Y evita las orientaciones hacia el oeste, frías en invierno y asfixiantes en verano. Lo ideal es que el sol dé por la mañana en las habitaciones y por la tarde en las estancias donde se hace vida.
Llévate una brújula todas las veces que visites el piso para verificar las entradas de sol y hazlo durante diferentes momentos del día para comprobar la luminosidad del inmueble.
¿Se cumple la normativa? Comprueba que el piso cumple con toda la normativa eléctrica, sobre todo si compras un inmueble antiguo. Las tomas deben tener siempre un empalme en el suelo, y las de porcelana o metal ya no están recogidas por la normativa. Recuerda comprobar también el cuadro eléctrico. Lo mismo sucede con las cañerías. Deberás verificar que se cumplan las normas de seguridad. El principal problema con el que te encontrarás son las cañerías de plomo, que requieren de un seguimiento muy controlado debido a las intoxicaciones que pueden provocar. Lo positivo son las cisternas de doble descarga, ahorrarás agua seguro.
¿Qué tipo de calentador tiene: de gas o eléctrico? ¿Colectivo o individual? El tema del calentador es muy importante para el ahorro: el colectivo es mucho más económico pero no podrás seleccionar la temperatura ni contar con él en según que períodos. La diferencia entre el de gas o el eléctrico reside en que el segundo es más caro, aunque últimamente esta diferencia en precio ya no es tan notable.
Otra posibilidad es el calentador de suelo, muy de moda durante la década de 1970, pero nada aconsejable si tienes problemas de circulación, pues provoca hinchazón en las piernas. Cuidado, también, si duermes en cama baja, tipo futón.
¿El piso está bien aislado, térmica y acústicamente?
El aislamiento térmico de un piso es básico. Cuánto más aisladas estén las habitaciones, más podrás ahorrar en calefacción. Si puedes, infórmate sobre el grosor del aislante que contienen las paredes, lo ideal es que sea como mínimo de 10 cm.
El aislamiento acústico es igual de esencial para evitar convertirte en «íntima» de los vecinos y, sobre todo, estar tranquilos por la noche. En el mercado hay de todo en cuanto a este tipo de aislamiento. Infórmate sobre la fecha de construcción del edificio y ten en cuenta que antes de 1900 las paredes eran bastante gruesas, así que el aislamiento era realmente bueno. Sin embargo, en 1970 la cosa cambia, pues no había ningún tipo de reglamentación en vigor. Así que no te fíes. A pesar de esto entre 1970 y 2000 se hicieron progresos y desde 2000 existe una reglamentación que hay que respetar y con la que, en general, el aislamiento ha mejorad.
El aislamiento acústico también depende mucho del tipo de suelo. El parquet es mejor que la moqueta pues se ensucia menos pero, sin embargo, es mucho más ruidoso, así que controla los tacones; también en las baldosas. No olvides la disposición de las habitaciones: evita que estén pegadas al ascensor o al baño del vecino.
¿En qué estado se encuentran los marcos?
Fíjate en si las ventanas son dobles; tendrás aislamiento térmico y acústico a la vez, pero el coste también será más elevado. Comprueba el estado en el que se encuentran las junturas y los postigos, éstos por la noche cortan el viento pero si están en mal estado, en lugar de eso, harán ruido. Las ventanas de madera tienden a aflojarse con el tiempo. Todos estos problemas pueden provocar gastos innecesarios en calefacción. ¿Cuáles son las vigas madre?
Esta información te será de gran utilidad si quisieras hacer reformas. ¿En qué estado se encuentra el techo?
Cuestión crucial si vives en un ático o en una casa, pues el techo es con frecuencia el lugar más caro de arreglar o reformar. ¿Tiene sótano y parking?
Si con el piso entra parking no dudes en probarlo para verificar que la plaza es lo suficientemente grande para tu coche. Si no es el caso, para comprobar la necesidad de disponer de una plaza de parking, paséate por el barrio por la tarde-noche entre semana, cuando todo el mundo haya vuelto del trabajo. Así sabrás si tendrás dificultad para encontrar aparcamiento. No te olvides de preguntar por el sótano, si tiene, e infórmate de las posibles inundaciones, algo más que frecuente en esta zona de la vivienda.
¿El piso está en buen estado? ¿En el edificio viven propietarios?
Presta especial atención al inmueble y al estado en el que se encuentra. Pregunta quién se encarga del mantenimiento de las zonas comunes y observa cómo están la entrada y las escaleras. El estado general del edificio te dirá mucho sobre la comunidad. Elige edificios donde sólo vivan propietarios pues su presencia garantiza mejores inversiones en la vida del inmueble y en su mantenimiento.
¿Quién se ocupa de la comunidad y qué dice el reglamento?
Infórmate sobre la junta de la comunidad y el número de miembros. Las negociaciones serán mucho más fáciles en edificios pequeños donde haya menos opiniones que entren en conflicto. No dudes en reclamar las últimas actas de las reuniones para estudiar los trabajos que se han llevado a cabo recientemente (si el inmueble acaba de ser revocado, no te tocará pagar hasta dentro de 10 años), así como de los trabajos que se han aprobado, por estos sí tendrás que pagar. Ten en cuenta también la normativa de la comunidad: si quieres hacer reformas en el exterior, poner toldo o jardineras, comprueba en el reglamento que estás autorizado a hacerlo.
¿A cuánto suben los gastos?
La suma de los gastos puede ser muy importante y puede incluir la calefacción, el agua y los gastos relativos a la comunidad en la que vives. Tal cantidad puede aumentar si el edificio tiene portero o jardinero. Disponer de un portero es bastante interesante, pues da una cierta seguridad y garantiza un mejor mantenimiento del lugar. ¿A cuánto suben los impuestos locales?
Infórmate sobre la cantidad de los impuestos locales porque pueden llegar a multiplicarse por dos de una comunidad a otra. Se trata de una información que no debes pasar por alto. Importante: la contribución la paga el propietario. El impuesto de inquilinato, el inquilino, el arrendador o el propietario.
¿El edificio se encuentra en una zona inundable? ¿En zona construible? Hay zonassituadas cerca de ríos o riveras que se pueden clasificar como zonas inundables. En estos casos se puede acondicionar el piso para aislarlo. Así que si puedes permitirte hacer reformas, infórmate en el ayuntamiento de que tu proyecto se puede llevar a cabo. Ten en cuenta, también, que hay zonas en las que construir está prohibido. ¿La casa o el piso ha sufrido algún siniestro? Siempre hay que preguntar por el pasado del piso y las reformas que ha sufrido. Si es el caso, pide las facturas. Así si hay problemas, sabrás a quién dirigirte y qué tipo de desperfectos puedes encontrar en la vivienda. Para evitar sorpresas: Infórmate de las construcciones previstas en el barrio. No es cuestión de que suban un edificio justo enfrente del tuyo o de que construyan un aeropuerto cerca de tu casa. En el ayuntamiento te informarán de todo. |
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Publicado por Elena Bonet el 09/07/2009 17:04:00 | |||||||||||||||||
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