Las familias de colores crean diferentes ambientes, muy variables según la intensidad y la saturación del color. ¡Hoy en día se pueden crear más de 16 millones de tonalidades! Pero ¿cómo podemos elegir el color dominante perfecto para el salón o el dormitorio?
Colores y ambientes
No siempre somos conscientes del efecto que causa el mundo visual sobre nuestras emociones. Sin embargo, los colores dotan a cada habitación de personalidad propia: tintes primarios o contrastes marcados crean una atmósfera pasional, mientras que una mezcla de tonalidades suaves, claras y armoniosas confieren una elegancia más discreta. Antes de lanzarte a decorar una habitación, piensa en las sensaciones que quieres encontrar al estar en ella. El color deberá depender de esas sensaciones.
Elección de colores
Cuando decoras una habitación, puedes elegir los colores de dos formas examinando el círculo cromático. Bien puedes utilizar tonos próximos en el círculo, los "claroscuros", bien puedes optar por claroscuros que destacarán al introducir un color complementario, es decir, el color opuesto en el círculo cromático.
Calientes y fríos
Hablamos de colores calientes al referirnos al naranja, rojo y amarillo. Poseen la facultad de aumentar la intimidad de un lugar o de hacer que parezca más pequeño. Sugieren proximidad. Combinados entre ellos dan una sensación de calor acogedor y muy agradable.
Los colores fríos son los azules, verdes y violetas. Son tonos relajantes, susurran frescor y calma. Se recomiendan para agrandar habitaciones pequeñas.
Emociones asociadas a los colores
Rosa: alegre, vivo, positivo, femenino
Rojo: apasionado, audaz, íntimo, reconfortante
Naranja: estimulante para la creatividad, cálido, cómodo
Amarillo: acogedor, luminoso, estimulante para el cerebro
Verde: relajante, tonificante, calmante, equilibrante
Azul: favorece la reflexión, invita a la calma y a la meditación
Violeta: estimulante sensual, refrescante, espiritual
Blanco y colores pálidos: impresión de limpieza, luminosidad y espacio
Color rico e intenso (rojo o verde vivo): íntimo, cálido
Negro: opresivo
Blanco: pureza
Gris: no provoca emociones fuertes, favorece la curiosidad, la reflexión y la imaginación
Reglas
Las diferentes tonalidades de grises se pueden combinar con facilidad para formar un fondo discreto. Además, se pueden mezclar con cualquier otro color. Los grises fríos son un buen color complementario para el naranja.
Todos los azules se pueden combinar entre sí, así como con cualquier verde.
Los amarillos van con los verdes y naranjas. Mezclados con azul (complementario), crean un ambiente alegre.
Los rojos se entremezclan armoniosamente, igual que los rosas.
Los naranjas son cálidos, pero utilízalos con mucha parsimonia.
Los marrones se pueden combinar con el naranja.
Los violetas resultan un tanto pesados para la mayoría de la gente.
Atención Juega con los colores, es una manera sencilla y económica de restaurar cualquier parte de la casa.