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>Las causas
Según los especialistas, la obesidad no tiene un solo origen, sino que se debe a varios factores, la mayoría asociados a: -Una predisposición genética. Recientes trabajos de investigación han demostrado que ciertos genes modifican el apetito, el almacenamiento y el uso de las grasas.
-Comportamientos inadaptados. El consumo excesivo de alimentos, azúcar y sal, la desestructuración de las comidas, el picoteo y la falta de actividad física están –y ya se sabe con seguridad– totalmente involucrados en el sobrepeso. Parece ser que las personas obesas han perdido las señales naturales del hambre y la saciedad.
-Problemas psicológicos. Ansiedad, depresión, estrés o traumatismos pueden provocar en algunas personas un mecanismo de compensación que incite a una toma excesiva de alimentos. Sin embargo, las personas obesas no cumplen un perfil psicológico.
>Las consecuencias
Problemas de salud: La obesidad comporta una clara disminución de la esperanza de vida sobre todo cuando es importante y temprana. Los riesgos más graves a los que tiene que exponerse una persona obesa son los accidentes cardiovasculares y cerebrales.
A partir de cierto estado, la obesidad comporta insuficiencia respiratoria, con la consecuencia de que ésta incrementa los riesgos de accidentes en intervenciones que requieren anestesia y favorece la apnea del sueño.
También aumenta las probabilidades de sufrir de cáncer, la frecuencia de cálculos biliares y agrava la artrosis de rodillas y caderas.
Sufrimiento psicológico: Por otro lado, las personas obesas quedan marginadas en el seno de una sociedad que preconiza la delgadez. Tener que aguantar la mirada de los otros los lleva a menudo a caer en depresión, aislamiento o a sufrir ansiedad.
En algunos casos, la obesidad puede ir asociada a un hándicap que evita que estas personas puedan desplazarse con facilidad, sentarse en el transporte público, vestirse, etc.
>¿Cómo se supera?
Aunque no existe aún un tratamiento milagroso, hay diferentes herramientas que permiten combatir este problema. El primer paso consiste en acudir a un profesional de la salud (medicina general, nutricionista, dietista, endocrino, etc.) que valorará una o varias medidas entre las cuales pueden encontrarse: -Régimen alimentario adaptado. Es necesario reestablecer el equilibro. Menos calorías, grasas y azúcares, más fruta, verdura y féculas. Teniendo en cuenta la necesidad de cada uno, el paciente deberá rehacer los menús y recetas adaptándolos a su caso.
-Retomar la actividad física. Empezando por caminar, hacer bicicleta o ir a la piscina.
-Terapia del comportamiento o análisis. Para que comprenda su relación con la alimentación, el apoyo de un especialista en psicología es indispensable.
-Medicamentos. Se puede considerar el sometimiento del paciente a un tratamiento que reduzca su apetito o absorba las grasas del intestino, siempre acompañado de una alimentación y un programa de ejercicios adaptado. La mayor parte de los medicamentos están autorizados para ser tomados de forma temporal, de unos meses a un año, y especialmente indicados para personas obesas cuya vida está en peligro.
-Cirugía gástrica. Existen diferentes técnicas para reducir el volumen del estómago y limitar la cantidad de alimentos ingeridos: el anillo gástrico, la gastroplastia, el cortocircuito gástrico. Los prescriben los médicos y sólo se pueden someter a una cirugía así adultos con obesidad mórbida o con un IMC superior a 35 con complicaciones. Cuando la obesidad va acompañada de vómitos, depresión o problemas de apetito son difíciles de soportan y requieren de apoyo médico.
-Cura termal. Hay centros termales que cuidan de las personas con sobrepeso.
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Publicado por La redacción de En forma el 16/07/2009 17:47:00 | ||||||||||||||||||||
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