 Cuando vemos a nadadoras como la francesa Laure Manaudou, con su flexibilidad de ensueño y estilo fuera de lo normal, nos gustaría parecernos a ella. Así pues, pongámonos los bañadores y ¡al agua para un curso de natación!
Una disciplina, cuatro estilos
Deporte olímpico de referencia, la natación se practica principalmente en piscinas de 25 o 50 metros, y abarca cuatro estilos: braza, mariposa, crol (también llamado estilo libre) y espalda. Cada estilo posee una técnica, un ritmo y una respiración propios. Por ejemplo, mientras que el crol y espalda, requieren mover las piernas en sentidos opuestos, en braza se realizan movimientos de rana, y en el estilo mariposa, se ondula. La competición también incluye zambullidas y giros. Los cuatro estilos pueden estar combinados: 100 m 4 estilos, 200 m 4 estilos, etc.
Beneficios
-Refuerza todos los músculos. Para asegurar el desplazamiento y una postura estable en el agua, todos los músculos se ven obligados a contraerse.
-Mejora el riego venoso. Igual que los demás deportes, la natación favorece el riego sanguíneo de las piernas debido a la alternancia de contracción/decontracción muscular. Pero en natación, se suma la posición horizontal, la frescura y la presión del agua para drenar los edemas de las piernas.
-Estiliza la figura. En primer lugar, la natación requiere el uso de todos los músculos y los alarga. En segundo lugar, supone un gasto energético importante (de 200 a 600Kcal/h). En tercer lugar, moviliza las reservas de grasa al cabo de unos 40 minutos. ¡Una gimnasia ideal para un cuerpo ideal!
-Refuerza el sistema cardiorrespiratorio. Fortalece los músculos del corazón progresivamente y refuerza la capacidad pulmonar. Dada la saturación de vapor al ras del agua, es beneficiosa incluso para los asmáticos.
-Mueve las articulaciones. En el agua estamos en un estado de casi completa ingravidez: no hay temor de impactos ni lesiones.
-Desarrolla la coordinación. La natación es un deporte técnico con una disociación motriz piernas/brazos, y un ritmo inspiración/expiración particular.
-Relaja. Producción de endorfinas, estado de ingravidez, vuelta a los inicios: relaja.
Inconvenientes
-Laxitud. Al encadenar los largos, el tiempo nos puede parecer largo.
-Desarrollo muscular en V. En grandes dosis, la natación favorece el desarrollo muscular de la parte superior del cuerpo (brazos, espalda), manteniendo una postura de espalda redondeada y un desequilibrio de la silueta.
-Dolor de espalda. Cuando no se dominan las técnicas correctamente, o al respirar con la cabeza fuera del agua, el cuerpo se arquea, lo que provoca dolores lumbares.
-Cloro. Huele mal, daña la piel, el cabello y el bañador.
-Motivación. Ponerse un bañador en diciembre y mojarse el cabello… ¡no es exactamente la opción más atractiva!
Consejos
-Apúntate a clases. Nadar no sirve de nada si no se dominan las técnicas. Además, después de varias sesiones, se empieza a variar estilos, con lo cual se aprende un programa de ejercicios completo.
-Utiliza accesorios. Tablas, aletas, guantes tipo aleta: todos estos artículos sirven para mejorar la técnica y trabajar ciertos músculos, para hacer diferentes ejercicios y para variar los largos.
-Realiza ejercicios de estiramiento. Sobre todo para la parte superior del cuerpo, lo que permite alargar esta parte y minimizar el efecto de espalda triangular y redondeada.
-Completa la natación con actividades en tierra como andar o bicicleta para endurecer los músculos.
-Hidrátate. ¡En el agua también se transpira!
Información
Existen piscinas municipales en la mayoría de las pueblos y ciudades. La entrada suele ser asequible, y generalmente existen bonos. Las piscinas privadas, por lo general, suelen ser más caras.
Para enterarte de diferentes cursos, pregunta a los socorristas que suelen estar cuidando la piscina. La mayoría de los establecimientos ofrecen cursos especializados y se progresa de manera rápida.
Si el agua te traumatiza, hay cursos destinados especialmente a personas que sufren de hidrofobia. Pregunta en la piscina más cercana.
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