 No siempre resulta fácil decir no al jefe, a los niños a la vecina… Muchas veces respondemos “sí” cuando en realidad pensamos lo contrario. Te damos algunos consejos para aprender a decir no:
Pesa el por y el contra
Hay situaciones en las que una respuesta negativa no es la bienvenida. Cuando una compañera de trabajo te pide que le eches una mano sobre un dossier porque actualmente tiene un gran problema personal, más vale aceptar. Por el contrario, si notas que te angustias cuando te piden dinero prestado ¡no lo aceptes! Piénsalo bien antes de responder: lo que sientas te guiará a tomar una decisión.
Tómate tu tiempo
Muchas veces aceptas una invitación o un trabajo suplementario porque das tu respuesta inmediatamente. ¿Porque responder enseguida? Solicita un tiempo de reflexión antes de dar tu respuesta.
No te culpes
Cuando alguien se toma la molestia de hacerte una pregunta, es porque no tiene porque haber una respuesta afirmativa. Estás totalmente en tu derecho para negarte a prestar 500€ a tu compañera de trabajo o de no aceptar una invitación a casa de tu suegra. La gente que te rodea es perfectamente capaz de comprender que no estás a su disposición, ¡y no te van a odiar por eso!
Prepárate
Entrénate para decir “no”. Prepara frases que utilizarás cuando no tengas ganas de aceptar una “oferta”: « Lo siento pero no podré hacerlo », « Desgraciadamente me resultará imposible”. Repítelo en tu cabeza y así te sentirás preparada para decirlo cuando se presente la ocasión. Cuando llegue el momento, no tengas miedo de afirmar tu postura, repitiéndote en tu cabeza frases del tipo: « Tengo derecho a decir lo que pienso », « No estoy a su disposición…”
Se diplomática
Procura tener tacto cuando des una respuesta negativa a tu interlocutor. Evita mandar a paseo cuando te pidan un favor. Di que lo sientes y que no podrás ayudar. ¡Siempre se acepta más fácilmente una respuesta diplomática!
Propón una solución
Si te cuesta decir que no y te sientes culpable, propón una alternativa « No puedo cuidar a tu hija el sábado, pero si quieres, puedo ocuparme de ella el martes por la noche”. Tu buena voluntad no dejará indiferente a la persona que te pide un favor.
|