Si se quiere estabilizar su nuevo peso, hay que empezar por adelgazar de manera inteligente, es decir, evitando hacer diferentes regímenes extravagantes y desordenados a lo largo del año. Si se adopta este comportamiento, se evitará que una vez acabado el régimen se favorezca un rápido e importante regreso de la grasa. Como lo explica el Dr Jacques Fricker, médico nutricionista, en su libro "Adelgazamiento rápido y saludable" (Ed. Urano), cuando perdemos kilos con un método desequilibrado y frustrante, los recuperamos pronto.
-Un régimen pobre en proteínas (" piña " o " sopa de col ") conduce a una fundición muscular, de ahí una caída acelerada de los gastos energéticos y un aumento de peso, casi inevitable. -Los regímenes ricos y pobres en glúcidos ("Atkins") conducen al mismo fenómeno, aunque en menor grado. A demás, aumentan la atracción por la grasa. -Los regímenes basados en multitud de prohibidos o demasiado restrictivos (" 600 kcal/día ") conducen a una frustración tan importante que, una vez alcanzado el objetivo y finalizado el régimen, se tiene tendencia a precipitarse sobre todo aquello que nos estaba prohibido antes. -Los regímenes que imponen excesivas obligaciones (" proteínas en sobres ") nos dejan desamparos cuando hay que retomar una alimentación normal.
Conclusión: sólo un adelgazamiento regular y progresivo constituye un resultado con éxito y una estabilización de peso fácil y duradera.
|