Durante la estabilización es muy importante que no tengas la impresión de privarte: esto te conduciría a pulsiones, a aumentar de peso y al famoso efecto yoyo. Éstas son las consignas que el Dr Jacques Fricker te recomienda en la fase de estabilización:
-En el desayuno: comer en función del hambre que tengas, pan o cereales, eligiendo auténticos azúcares lentos (pan integral o de cereales…, cereales tipo muesli, copos de avena…), pero modera las cantidades de mantequilla, de miel y de mermelada. Para el efecto de saciedad y reconstituyente de sus proteínas, toma un producto lácteo (u otro alimento rico en proteínas como un huevo o jamón). Para tu salud, añade una fruta (no zumo). -En el desayuno y en la cena: salvo cuando el plato principal no comporte verduras, el primer plato no es indispensable. Cuando tomes un primer plato, prepáralo a partir de verduras (hortalizas, ensalada, potaje), teniendo cuidado de moderar las cantidades de aceite. Come féculas (en función de tu hambre), acostumbrándote a cocinarlas sin materia grasas y limitando las patatas fritas o las patatas salteadas, a una vez a la semana como máximo. Haya o no féculas, consume verduras: toma al menos 200 gramos por comida, siempre en mayor proporción que las féculas. Acompáñalas de un trozo de carne o de pescado (100 gr) si tienes féculas, y más grande (entre 100 y 200 gr.) si sólo lo acompañas de verduras. Todo ello cocinado con pocas materias grasas. Al final de la comida, es mejor un producto lácteo que el queso, y un postre a base de frutas, mejor que los dulces.
Conclusión: Una vez que hayas conseguido tu objetivo, tendrás que liberarte progresivamente de tus restricciones alimenticias, comer de todo en función del hambre que tengas. Pero siempre limitando los aportes en azúcares rápidos y en materias grasas.
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