Es imposible vivir siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. El régimen se ha terminado: tienes que retomar una vida normal, saliendo a cenar con los amigos, invitando a cenar a gente a casa, dándote de vez en cuando un placer como comer un helado o un trozo de tarta. Sin embargo, para no estropear los esfuerzos que has tenido que hacer durante semanas, tienes que actuar con astucia:
-Según el Dr. Jean-Michel Cohen, médico nutricionista, en lugar de prohibirte todo durantes ocasiones especiales, pon en marcha un sistema de recuperación que consista en equilibrar en la próxima comida, el exceso que acabas de cometer. De esta manera, si tienes una comida un poco extraordinaria, basta con sustituir una o varias de las siguientes comidas por 2 huevos duros sin la yema, para cortar el apetito, 1 yogur 0% azúcar, para aumentar el contenido en proteínas de esta comida, hortalizas sin aceite o verduras verdes al vapor (todas las que quieras) y en cantidades suficientes para saciarte hasta la siguiente comida. También puedes utilizar este método para anticiparte sobre previsibles excesos. -Según el Dr Jacques Fricker, médico nutricionista, en la comida que sigue a una comida festiva, tienes que escuchar a tus sensaciones: es probable que tu cuerpo se regule solo y que no tengas hambre. No te fuerces: conténtate con beber y en todo caso, come de manera ligera si sientes la necesidad (potaje, yogures y fruta o ensalada verde y jamón). -Según Damien Galtier, especialista en dietética, ofrécete algún exceso calórico que compense una misma comida: reserva por ejemplo unos profiteroles después de una comida ligera, o si tomas espaguettis a la carbonara no comas pan y toma una fruta en el postre, transforma un plato de charcutería en plato principal...
Conclusión: no te prives de salir, no de otros placeres gustativos, pero adopta sistemas que te permitan compensar tus excesos gastronómicos.
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