¿Piensas que
régimen y frustración suelen ir unidos? Desengáñate.
Es perfectamente posible conciliar los pequeños placeres con la pérdida
de esos molestos kilos de más.
Si no puedes resistirte al queso, a los dulces, a la charcutería,
a las féculas o al chocolate, integra tu debilidad preferida en tu
programa: y ya veras como ¡se
puede adelgazar en función de sus propios gustos!