
En la nutrición
horaria se considera que nuestras secreciones enzimáticas están
en su momento ideal a la hora del desayuno. Por lo tanto, en este régimen
se recomienda ingerir las grasas por la mañana. Es, sin embargo,
a mediodía, cuando el cuerpo completa su construcción anabólica
y cuando debemos ingerir las proteínas y los azúcares de
asimilación lenta. De esta manera se evitará pasar hambre
durante la tarde.

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