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del 50% de los fumadores desean dejar de fumar,
pero pocos lo consiguen. El tabaco es una verdadera
droga, puesto que |
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podemos convertirnos en verdaderos adictos, tanto desde
el punto de vista físico como psicológico.
Cuando se deja de fumar, se tiene una sensación
de carencia física y moral, "el mono",
que hace que sea difícil la "desintoxicación".
Existen tres tipos de de dependencias del cigarrillo:
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la
dependencia física
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Pasando por la sangre, la nicotina hace que aumente
la tasa de endorfina (sustancia segregada por el hipotálamo,
que tiene la misma composición química
que la morfina). La supresión de esta sustancia
puede provocar una sensación de "mono",
que puede acompañarse de manifestaciones físicas:
malestares, vértigos, temblores. Es en estos
momentos cuando las ganas de coger un cigarrillo se
convierte en una necesidad irresistible.
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la
dependencia gestual
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Para la mayor parte de los fumadores, el hecho de encender
un cigarrillo se ha convertido en un verdadero reflejo ligado
al modo de vida: "descuelgo el teléfono, cojo
un cigarrito ..., tomo una copa con los amigos, lo mismo ...".
Perder los reflejos conduce a un verdadero cambio del modo
de vida, de ahí la dificultad en conseguirlo.
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la
dependencia psicológica
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La nicotina inhalada provoca en tan sólo unos segundos
una multitud de sensaciones: placer, estimulación
intelectual, relajación, regulación de la moral. Encender
un cigarrillo es también una manera de ayudar a contenerse,
sobre todo cuando el fumador se encuentra en una situación
en la que no está a gusto, en la que se siente incómodo.
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