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¿Cada cuánto lavas tu sujetador?

Cristina García-Adán
por Cristina García-Adán Publicado en 16 de diciembre de 2016
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Aquí tienes la respuesta más sincera, tus sujetadores te lo van a agradecer. Toma nota y sigue estos consejos.

La ropa interior es uno de nuestros tesoros más preciados, la compramos por necesidad pero tiene cierta connotación erótica que nos hace sentirnos guapas y sexies cuando decidimos renovarla. ¿La pieza estrella? El sujetador, un compañero que nos acompaña durante casi toda nuestra vida y con el que en ocasiones no terminamos de llevarnos bien.

Para muchas mujeres es complicado dar con su talla, ya sea porque tienen mucho o poco pecho, otras no encuentran los diseños con lo que sueñan y algunas se quejan de que los renuevan constantemente. Muchos mitos y leyendas sobre una prenda que es mucho más sencilla de lo que crees y que con los mimos adecuados puede llegar a durar más de un año en tu armario. Vamos al lío.

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Olvídate de todo lo que te contó tu madre sobre el sujetador, incluso de lo que comentaban tus mejores amigas en el vestuario del colegio; el sujetador no se lava todos los días, y quien diga lo contrario miente. Claire Chambers, propietaria de la tienda de lencería de lujo Journelle recomienda lavar el sujetador después de 5 o 7 puestas. Obviamente esta regla varía en función de qué hayas hecho con el sujetador, no es lo mismo si has practicado deporte con el puesto (debes lavarlo de inmediato), si has salido a bailar o si simplemente lo has llevado durante una jornada laboral.

Encaje, seda, algodón, terciopelo, el sujetador probablemente sea una de las prendas más delicadas de tu vestidor. Protege y cuida de forma adecuada tus piezas favoritas, lo agradecerás.

1. Lava a mano todos tus sujetadores: recopila varios brasiers del mismo color, sumérgelos en un recipiente con agua templada y añade un chorrito de detergente para prendas delicadas. Muévelos un poco y déjalos en el agua durante 5 minutos. Ya están limpios, ahora solo debes aclararlos correctamente, escurrirlos sin retorcerlos y dejarlos secar sobre una superficie plana.

Si por alguna razón el extremos dónde lo abrochas está más sucio de lo normal, frótalo un poco hasta eliminar cualquier resto de piel muerta o manchita.

2. Evita el agua a altas temperaturas: estropea las fibras de la tela, los elásticos y disminuye la intensidad de color.

3. Si recurres a la lavadora... hay algunas reglas esenciales que no debes olvidar: mete las prendas en una bolsita de malla para proteger tu sujetador de posibles enganchones con otras prendas, elige un programa delicado, utiliza el mismo detergente que utilizarías para el lavado a mano y jamás introduzcas tu sujetador en la secadora. El lavado a máquina puede dañar los aros, aplastar la copa o incluso reducir el relleno.

4. A la hora de guardar tus sujetadores, elige un cajón concreto en el que poder colocar ordenadamente tu lencería. Nosotros siempre los ponemos a modo cucharita, es la forma más adecuada y aprovechas mucho el espacio. Si tienes algún modelito muy especial que solo usas en ocasiones especiales, envuélvelo en papel de seda, se mantendrá intacto.

¿Has tomado nota de todo? Recuerda que el resto de tu lencería (braguitas, camisones, picardías...), también requiere un cuidado especial para mantenerse en perfecto estado. Te dejamos con una selección muy sugerente para esta temporada. ¡Date un capricho!

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