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Cómo elegir el sujetador perfecto

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 7 de junio de 2016

Cada vez que recurrimos a nuestro cajón lencero, nos encontramos con una colección de sujetadores de distintas formas y colores, pero siempre nos dirigimos a uno o dos en concreto, conscientes de que el elegido es el más confortable. ¿No es así?

Sin duda, el sujetador perfecto es aquel que cumple su función y es como una segunda piel: suave, no se clava, no te oprime y no se mueve en exceso. Cada vez que vamos de compras, siempre caemos en la tentación de primar lo estético y sexy sobre lo que en realidad necesitamos. Luego nos arrepentimos y terminamos por regalarlo a la amiga o hermana de turno.

Este tipo de errores se suele cometer con más facilidad en una franja de edad de entre los 15 y 25 años. A partir de ese momento comenzamos a ser más prácticas, ya cansadas de desperdiciar el dinero y siendo conscientes de la importancia que tiene llevar un sujetador apropiado y bien construido. De esta forma evitaremos muchos problemas de salud: según los especialistas, el simple hecho de que el aro pinche, puede producir problemas cutáneos, bultos de grasa, dolores de espalda, migrañas y deformaciones posturales.

Por eso, es importante que comencemos a aprender a evitar cuanto antes los errores más frecuentes que cometemos cuando adquirimos este tipo de prendas: sujetadores, corsés, top deportivos, sujetadores de noche, etc. Por supuesto, la calidad y la estética no tienen por qué estar reñidas. Marta Fernández, creadora de Pillow Bra nos da las claves para no volver a equivocarnos.

Claves para elegir el sujetador perfecto

1. Determinar la talla adecuada: no todos los fabricantes tallan igual. Es frecuente que nos encontremos con distintas prendas que, aunque nos sienten bien, presentan tallas diferentes. En este punto siempre nos surgen las dudas, ¿verdad? Para ello, nada mejor que adquirir las prendas en lencerías especializadas, donde cuentan con personal cualificado para sacarte resolver todos tus problemas.

2. El ajuste de la banda que rodea el contorno del tórax debe de permitir, una vez abrochado, que puedas deslizar entre la banda y la espalda dos dedos con facilidad pero sin holgura excesiva. Esta banda es la encargada de proporcionar entre el 75 – 80% del soporte total.

3. Los tirantes son los encargados de soportar el resto, por lo tanto se deben de ajustar debidamente sin que lleguen a clavarse en los hombros.

Así pues, primero se ajusta la banda y después los tirantes. Si lo haces mal, la banda del sujetador se subirá, se curvará hacia los omoplatos y hacia la parte superior de la espalda y dejará de cumplir su función de soporte porque ya no repartirá el peso de los senos correctamente.

4. Busca la copa que encaje con la forma de tus senos. Una copa pequeña provocará una presión excesiva en el busto, dando una imagen de un pecho prominente y comprimido por delante y rebosante en los laterales. Una copa muy grande provocará, sin embargo, un vacío incómodo y antiestético.

5. El aro del sujetador puede ser más abierto o cerrado dependiendo de la forma de tus senos. No puede ni debe pasar por el medio del pecho. Un aro apropiado debe de descansar perfectamente sobre la caja torácica y recoger el seno, pero no tiene que clavarse o pinchar.

El busto de una mujer puede llegar a cambiar hasta, al menos, seis veces a lo largo de la vida.

6. Evita comprar sujetadores durante la menstruación ya que el volumen de los senos puede variar, por lo que es recomendable tener uno en concreto para esos días.

7. Prescinde de las costuras, así no se marcarán a través de tú ropa.

8. El centro del sujetador, es decir, el puente que hay entre las dos copas, debe de ajustarse perfectamente al esternón.

9. Compra el sujetador apropiado de acuerdo con tus necesidades: embarazo, lactancia, cambios hormonales, después de haber pasado por un régimen, reducción/aumento mamario, deporte, dependiendo del trabajo que desarrolles y siempre uno para dormir que evite la caída de los senos y las arrugas en el escote como Pillow Bra. No olvides que la medida del busto puede llegar a cambiar hasta, al menos, seis veces a lo largo de la vida de una mujer.

10. No utilices el mismo sujetador durante varios días seguidos, hay que “dejarlo descansar” y permitir que el tejido recupere su elasticidad.

11. El lavado debe de realizarse a mano y nunca se debe de utilizar la secadora.

Aplica estos consejos y tu pecho se mantendrá firme, bonito y sano. Ahora que ya tienes las ideas para escoger el sujetador perfecto, ¿qué tal echar un vistazo a esta selección de camisones? ¡Tu armario lencero será irresistible!

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