El Ónice:
Desarrolla el rigor y los sentidos de los responsabilidades. Estimula el aprendizaje
y la sabiduría. Aleja las acciones inconsideradas. Crea un ambiente estable
y fiable. Protege de los vagabundeos. Permite eliminar las toxinas del cuerpo
y de la mente.
La Calcedonia:
Desarrolla la diplomacia y el arte de la conciliación. Favorece la familia
y la llegada de un bebé. Aleja la infidelidad. Crea las situaciones familiares
felices y unidas. Estimula la compasión y permite los intercambios profundos
y duraderos.
La Esmeralda:
Estimula el juicio sano y equilibrado y previene los excesos de la mente. Aporta
sinceridad y desarrolla la confianza en sí mismo. Crea una armonía
entre las maneras de ser y los pensamientos y sentimientos profundos.