
La Amatista:
Desarrolla el resplandor y la armonía con el entorno. Facilita los contactos
y aporta claridad de espíritu. Nos protege de las ideas negativas. Estimula
la intuición y aporta equilibrio interno y determinación.
La Piedra de Luna:
Desarrolla la sensibilidad y la comprensión profunda. Estimula las relaciones
armoniosas y aleja los conflictos. Favorece las percepciones finas y permite multiplicar
los intercambios fructuosos. Abre el espíritu hacia lo desconocido.
La Turquesa:
Desarrolla la estabilidad del espíritu y aleja los odios. Estimula la toma
de conciencia y las intuiciones finas. Protege de los enemigos. Permite conseguir
la paz y la sabiduría. |
|