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RÉGIMEN
DISOCIADO |
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Este régimen y
todos sus derivados están basados en la idea de que cada alimento consumido
aisladamente no hace engordar, incluso si es absorbido en grandes cantidades.
En una semana:
Cada día se consagra a un tipo de alimento (carnes o pescados, o huevos
y productos lácteos o frutas). Por ejemplo, si eliges comer pescado los
lunes, deberás comerlo en el desayuno, en la comida y en la cena ... ¡y
nada más que pescado!
En un día:
Un solo tipo de alimento está permitido en cada comida. Por ejemplo, frutas
en el desayuno, huevos en la comida y pescado en la cena.
¿La cura a base de un alimento único? El sentido de saciedad se
consigue más rápidamente con un solo alimento que con varios. Esto
quiere decir que nos cansamos relativamente rápido de un mismo alimento,
mientras que no nos importaría comer algo diferente. Resultado, se come
menos y se adelgaza.
Evidentemente, un comportamiento alimentario como éste no se aconsejaría
varios días, ya que induciría a producir carencias evidentes y no
sabría preservar ni la masa muscular, ni la salud. |
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La pérdida de peso
es real. La fatiga alimentaria engendrada por la falta de variedad en la composición
de las comidas reduce el apetito y por consecuencia las cantidades de alimentos
ingeridos. |
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La disociación
diaria aporta un mejor equilibrio alimentario que el programa semanal. Los riesgos
de carencias son limitados, ya que este tipo de régimen autoriza cantidades
importantes de frutas, verduras y proteínas.
Bajo una apariencia equilibrada, la disociación de los alimentos disminuye
su asimilación y a largo plazo conduce a una desnutrición y a un
debilitamiento. |
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