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Maternidad

Elegir el sexo del bebé ¿Sí o no?

Alicia Miranda Celada
por Alicia Miranda Celada Publicado en 27 de junio de 2013

Y qué te gustaría más: ¿niño o niña? Es la típica pregunta a embarazadas, parecida a la que se nos hace cuando, aún con los dientes de leche, una simpática señora desconocida nos hace elegir a quién queremos más, si a papá o a mamá. En un aprieto similar podríamos vernos en un futuro, cuando nuestros hijos nos pregunten si el hecho de que lleven pantalones o tacones fue elección nuestra.

Varias clínicas de reproducción asistida se están movilizado con el objetivo de conseguir las firmas suficientes para presentar en el Congreso una iniciativa legislativa popular (ILP) que permita tener la libertad de elegir el sexo del bebé. Actualmente, La Ley de Reproducción Humana de 2006 no permite esta práctica en España y está vista como una infracción grave. Hay una excepción: en los casos en los que se pueden evitar enfermedades como la distrofia muscular o la hemofilia, ligadas al cromosoma X. Actualmente, los países en los que se permite esta práctica son Estados Unidos (cuyo precio es de unos 22.000 dólares), México, Panamá, Chipre, República Checa, Tailandia, Nigeria y Jordania, según los datos de las clínicas de fertilidad.

Natalia López, presidenta de la Asociación Española de Bioética, en una entrevista concedida al portal de información El País, asegura que “Los sistemas de elección de sexo son complejos y con consecuencias serias”. Y es que el método que se seguiría sería la técnica de diagnóstico genético preimplantacional (DGP) que estudia los cromosomas sexuales. Esto es, una fecundación in vitro en la que se trasladaría el embrión del género deseado al útero materno y se desecharían los que no cumplan las expectativas paternas. Existe otra práctica, que consiste en la selección de espermatozoides por citometría de flujo, pero esta técnica no ofrece garantías seguras, ya que el porcentaje de fiabilidad para niñas es de un 90%, mayor que para niños, un 60%.

Los motivos principales que apelan los progenitores para llevar a cabo esta técnica son equilibrar la población o evitar una educación falta de variabilidad familiar, según palabras de Natalia López. En una encuesta realizada por estas clínicas de reproducción asistida a 402 personas, el 81% está de acuerdo en que se apruebe esta iniciativa, y un 22% afirmó que si pudiera realizaría esta práctica. Los que la rechazaron, afirmaron que esto les parecía un capricho, o que lo natural es aceptar a un hijo tal y como se le ha creado.

Ante esta iniciativa, surgen diversas alarmas: ¿podría haber una desproporción de géneros en la futura población? Según la entrevista publicada por El País, Simón María, director médico del Instituto de reproducción asistida Cefer, afirma que “en las culturas desarrolladas esto no es así. Las publicaciones que he consultado muestran que no se confirma este temor en los lugares donde se puede acceder a esta técnica. Los progenitores no tienden a elegir más un sexo que otro”.

"Solventado" este punto se presentan más dudas: ¿qué se hace con los embriones que no cumplen las expectativas de sus padres? La alternativa sería la donación de todos esos embriones sanos a otras parejas, siempre con la aprobación de los padres biológicos.

Y por último, después de todas las cuestiones científicas, surgen las éticas. ¿Llegará el día en que, igual que en un juego virtual, podremos confeccionar nuestro "bebé perfecto"? El debate está abierto.

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por Alicia Miranda Celada