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Notamos el gran regreso del iris, uno de los olores fetiche del Renacimiento, llegado de Florencia, que evoca el olor de la piel fresca y aterciopelada. Se utilizan dos especies de iris en perfumería: el iris pallida y el iris florentina, cultivados en Marruecos y en la región de Florencia. Su raíz es muy codiciada por los perfumistas. Su olor es diferente al de la flor y se acerca, una vez tratado, al de la violeta.
La violeta y la rosa resaltan en estas nuevas fragancias.
La violeta, con un perfume aterciopelado y vegetal suscitaba pasiones extremas en las mujeres del siglo pasado. La violeta de Parma es muy apreciada, el pétalo de la violeta se utiliza a menudo en perfumería y da, al extraerse, una esencia floral muy vegetal.
La rosa con su voluptuoso perfume, fue utilizada por los romanos con pasión. Las dos variedades preferidas en perfumería entre cientos de especies son la rosa Centifolia, que se encuentra en Grasse (Francia) y en Marruecos, y la rosa Damascena, cultivada en Bulgaria y en Turquía. La cosecha de la rosa, particularmente delicada, se efectúa al amanecer y la recogida de la rosa Centifolia sólo tiene lugar una vez al año y tan sólo dura 3 semanas.