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Paolo Giacomoni, Director de Investigación y Desarrollo de los laboratorios Clinique responde a nuestras preguntas.
¿Cuál es la diferencia entre tener la piel flácida o tener arrugas?
Con la edad, la piel “se estira” y sufre más el efecto del peso, lo que acentúa el problema. Además, la piel tiende a deshidratarse.
Resultado: la superficie de la piel aumenta pero no el rostro y se genera “demasiada piel”; piel que los nervios y músculos intentan mantener en su sitio. Es el fenómeno de la flacidez cutánea.
Las arrugas y patas de gallo, por otra lado, aparecen debido a diversas causas: exposición a los rayos UVA, agresiones generados por el medio ambiente, deshidratación… Se amplifican por cada uno de los movimientos expresivos como sonreír, cerrar los ojos o fruncir las cejas. Este juego perpetuo de estirar y fruncir la piel perturba la organización de las fibras colágenas. La piel “se queda marcada” con más facilidad y es cuando salen las arrugas.