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Jean-François Rouquette, es el chef de cocina del hotel Park Hyatt Paris-Vendôme, en Paris. Con su dinamismo y gran talento, ha sabido contagiar su pasión a todo su equipo y en su cocina reina un ambiente acogedor.
¿De dónde le vino la idea de cocinar?
Mis padres tenían un restaurante en el que ofrecían una cocina de familia. Cuando volvía del colegio me gustaba ayudar a mi madre a preparar mousses de chocolate, salchichas… y hacia los 14 años supe que quería ser cocinero.
Su recorrido es impresionante: sólo hay grandes restaurantes…
Empecé en el Petit Riche, un agradable restaurante en el que rápidamente me convertí en chef y luego estuve en el Crillon. Aprendí mucho con Jean-Paul Bonin, que trabajaba con un equipo de 80 personas. Después trabajé con Christian Willer en el Martinez de Cannes, y en el Taillevent con Claude Deligne, y con Philippe Legendre. Más tarde, Cristian Constant me llamó para volver al Crillon, como jefe adjunto de la cocina. Con 32 años decidí aventurarme por mi cuenta con "La Cantine des Gourmets ", el restaurante de Micheline Coat, con el que obtuve una estrella Michelin.