 |
Tras el gran éxito de tu primer álbum, ¿has notado algo de presión mientras trabajas en el segundo?
Me lo he planteado muchas veces. En realidad, nunca he tenido esa presión para el segundo disco, tal vez porque sé que no se venderá tan bien como el primero, ¡que fue un verdadera locura! En cuanto a las críticas, hay buenas y malas. Es algo que no se puede controlar. Yo escribo ante todo para disfrutar y no para agradar al mayor número de personas posible, sobre aspectos muy personales que tienen un significado particular. Por tanto, en ese aspecto, no hay ni presión ni expectativas. Escribo por necesidad y pasión a la música, a sabiendas de que mi grupo aportará un toque personal. He aprendido mucho de gira y, como músico, he perdido algo de fuerza. La seguridad que he ganado se puede observar cuando escribo, porque llego al fondo de las cosas.
¿Volvemos a encontrar en este disco la atmósfera un tanto melancólica del primer álbum?
En mi primer trabajo había una parte triste, melancólica, es cierto, pero siempre con un rayo de esperanza. Puede que también encontremos este aspecto nostálgico de algunas cosas que han pasado, pero ante todo estamos celebrando el presente. Musicalmente, se ha mirado mucho al futuro. Este álbum es, en cierta manera, una observación de lo que somos. Habla de las diferentes percepciones que podemos tener de las cosas, de lo que he sentido cuando, a ojos del público, he pasado de ser un artista prometedor a artista con todas las de la ley. Es una reflexión de la vida: es corta pero ¡nos puede aportar tantas cosas!
El primer single se titula “1973”. Tiene un sonido más rock-disco. ¿Querías poner más ritmo a esta idea de celebración de la vida?
No necesariamente. De hecho, compuse mi primer álbum con la guitarra y el piano, sin saber si alguien lo escucharía algún día, o sin saber si tendría la oportunidad de interpretarlo con músicos. Ahora es diferente. He escrito este álbum sabiendo que a continuación me iría de gira con mi grupo, por lo que me he ocupado del sonido en su conjunto: añadir una batería y un bajo. Tenía una idea precisa de a dónde quería llegar con las canciones. Es una gran libertad para un compositor. Me he impregnado de momentos que he pasado trabajando con la gente que estaba allí conmigo. He intentado restituir este ambiente y transmitir la nostalgia que yo siento cuando pienso en esos momentos.