 Marc Lavoine et Sarah Poniatowki
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Ante las estrellas que se encaprichan de la decoración para mejorar su imagen, las que se auto-proclaman diseñadoras, sin pasar por alto los diseñadores de moda que se pasan a la decoración, los diseñadores y decoradores de renombre –los auténticos- han encontrado estrategias para seguir en la cresta de la ola. Y, ¡no! las celebrities no les robarán el trabajo.
> Solución n°1: Casarse con una celebrity
¡¿Por qué no?! Después de todo, ¡los presidentes también se casan con top-models!
Ha sido, en todo caso, la solución adoptada por Sarah Poniatowski, decoradora y mujer de Marc Lavoine. Una buena tarjeta de visita para esta rubia que cambia con gusto los interiores de la Jet Set. Ser la mujer de una estrella, obligatoriamente, ¡te abre muchas puertas!
> Solución n°2: Rodearse de estrellas
La técnica del camaleón da resultados, así que no sabemos por qué las estrellas de la decoración tendrían que privarse de ello. El mejor ejemplo, Philippe Starck. El ilustre diseñador hace prácticamente de todo para que le veamos. Llamar a su hijo “K”, casarse en falda y hacerse tatuar su alianza, tan sólo son algunas de sus últimas extravagancias. Paris Hilton, a su lado, ¡hasta parece un angelito!
Otros prefieren apostar por su imagen televisiva.
> Solución n°3: Simplemente, ¡Apostar por su talento!
Es LA SOLUCIÓN que nosotros recomendaríamos. Andrée Putman, Patrick Jouin, Christophe Pillet… no pierden el tiempo recorriendo las discotecas más de moda y, sin embargo, ¡todos reconocemos su trabajo! En realidad, ¿no es esa la clave del éxito?