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Si no quieres gastarte mucho en un cabecero...
¡Créalo tú misma! podrás hacerlo con una simple madera. Para dar un toque zen, píntala de color oscuro. También tienes otra posibilidad: hay pegatinas, como la que proponemos en la imagen de arriba, que simulan un cabecero. Un toque original, perfecto para vestir la cama.
Otra opción son los cabeceros de tela. Un detalle muy vistoso que te costará muy poco. Escoge una tela que tenga una textura gruesa, de un color un poco más oscuro que las paredes, y ponla en la pared por encima de la cama. El efecto de la materia será discreto y tendrá mucha clase. Otra opción, si tienes ya un cabecero del que te has cansado, es cubrirlo con dos telas, formado como un cortinaje con ellas.
El papel pintado es otro recurso que se vuelve a llevar. Eso sí, en colores claros... Coge el ancho del rollo (horizontalmente) y haz que atraviese la pared a la altura de las mesillas de noche. ¿Que tu habitación es muy pequeña? Escoge un papel con rayas: darán sensación de amplitud. Truquillo: guarda un poco de papel para enmarcarlo como si fuera un cuadro o una foto. Así se creará una decoración muy chic.
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