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Corinne y Thomas, auténticos fans de la decoración, han elegido su domicilio bajo los techos de París.
Viven desde 1999 y aseguran que fue un flechazo: 10 habitaciones de servicio a renovar por completo. Dos años más tarde, las mini habitaciones se transformaron en un dúplex, colmado de lujo, con un salón-altillo dotado de una vista fascinante sobre el cielo de París.
El techado acristalado originario, ha sido replanteado y reemplazado por la pareja y algunos amigos ingenieros.
Lo han convertido en un elemento hermético y corredero, que permite ventilar el apartamento durante los meses más calurosos, dando incluso la sensación de un dúplex con terraza.
En cuanto a la decoración, al no haber encontrado el mobiliario de sus sueños, decidieron copiarlo o hacerlo ellos mismos. La muestra está en el sofá cuya estructura y fundas son fruto de la imaginación – y sobre todo del saber hacer – de Thomas, así como la cortina hecha sobre un cable, que se estira y se contrae para proteger del sol y del calor.
L.P y E.B Fotos: Florent Catteau
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