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La ventaja de preferir los productos básicos, es que puedes controlar la preparación, sobre todo a la hora de añadir las materias grasas, la sal o el azúcar. Es imprescindible que compres alimentos lo más naturales posible. Para ayudarte aquí tienes una lista.
Los básicos de la tienda
-Pastas, arroces, sémola, purés deshidratados
-Conservas de legumbres y verduras sin materias grasas añadidas (judías verdes, guisantes, tomates…)
-Conservas de pescado: atún, sardinas…
-Frutas en almíbar, compotas
-Especias, aceites y vinagres de distintos tipos
Los básicos de los congelados
-Carnes: picada con 5% de MG, filetes de pollo
-Pescado en filete, en rodajas, gambas peladas, almejas…
-Verduras: espinacas, brócoli, judías verdes…
-Frutas
-Hierbas aromáticas
-Sorbetes, cereales: panecillos (integrales, con cereales)
Los básicos de los productos frescos
-Lácteos de tipo queso fresco de 0 a 20%, yogures naturales, petits suisses 20%, lácteos 0% con frutas, leche semi desnatada
-Margarina, crema ligera 15%
-Huevos
-Carnes, embutidos, pescados: jamón york, bacón, pavo, salmón ahumado, lomo…
-Frutas y verduras
-Vinagreta y mayonesa ligera
-Quesos a 45% de MG
Los utensilios imprescindibles
Sartenes antiadhesivas, wok, grill, plancha, microondas…
El buen método
Ahora que tienes todos los básicos a mano, te resultará más fácil preparar rápidamente menús dietéticos, buenos para la salud y tu línea.
Cocina con poca materia grasa (1c. sopera por comida como máximo) y asocia sistemáticamente una fuente de proteínas, féculas y verduras, y termina con un producto lácteo o una fruta.