Una de las soluciones para comer cuando se dispone de poco tiempo, consiste en saltarse las comidas o en picar unas galletas o barras de chocolate acompañadas de una bebida refrescante delante del ordenador.
El resultado es una comida totalmente desequilibrada, que aporta esencialmente grasas y azúcares. Engorda, no llena y no aporta nada interesante al organismo.
Cuando no queda otro remedio que comer con prisas, los sustitutos de las comidas son una buena solución: ricos en proteínas, en vitaminas y en minerales, pero pobres en glúcidos, pueden sustituir puntualmente una comida con la condición que se acompañe de verduras y/o frutas y de un producto lácteo.
Existen en barras, cremas, latas, sopas… se pueden llevar a todas partes y aportan los nutrientes indispensables para el buen funcionamiento del organismo.
¿Dónde encontrarlos? En farmacias, parafarmacias y supermercados. ¡Pero no olvides leer la etiqueta y acompáñalos de una fruta!