Al final, eres tú la que tiene más suerte. Cuando engordas, te redondeas por todas partes: el pecho, el vientre, las caderas, los muslos y las nalgas. Lo que te preocupa es que al aumentar de peso, en seguida te sientes rellenita, pero por todas partes. Para afinar tu figura por todas partes, lee lo que a continuación te decimos.