Se trata de un sobrepeso generalizado, seguramente ligado a malas costumbres alimentarias (comida grasa y azucarada, picar entre horas...), a una falta de ejercicio físico (nada de deporte, trabajo sedentario), a un dejarse llevar progresivo y a los kilos yoyo de numerosos regímenes repetidos. Para recuperar una silueta esbelta, debes revisar tu alimentación, moverte más y reconciliarte con tu cuerpo.