A pesar de que tradicionalmente se recomiendan los productos lácteos, en realidad son poco recomendables. Es cierto que la leche de vaca es fuente de calcio, pero contiene demasiado fósforo, grasas saturadas y lactosa, que puede provocar problemas digestivos y de cataratas. Ciertos productos lácteos (queso, crema fresca, mantequilla) son de hecho muy calóricos.
Par obtener aportes cálcicos suficientes, reemplaza la leche por el agua mineral rica en calcio, leche de soja enriquecida, tofu, sardinas, almendras, nueces, higos, aceitunas, espinacas, puerros, brócolis, coles, hierbas aromáticas (albahaca, tomillo… )
El producto lácteo más recomendable es el yogur con bífidus y lactobacilus. Los quesos más adecuados son los más secos (manchego curado, parmesano, emmental, comté…)