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En Okinawa, comer no sirve para colmar el apetito y las emociones, sino para conseguir energía y placer. Para cambiar nuestra relación afectiva con los alimentos, sigue los consejos de los habitantes de la isla japonesa:
- Un momento de relajación: Antes de la comida, relájate unos instantes para sentarte a la mesa con más tranquilidad.
- Una mesa agradable: Pon la mesa con arte, el placer de los ojos cuenta tanto como el del paladar.
- Tómate tu tiempo: Es mejor saborear lentamente pequeñas cantidades de comida que llenarse sin placer.
- Levántate de la mesa ligera y tónica: No te fuerces a la hora de comer, escucha tu organismo.
- Reparte los alimentos con juicio: Haz un desayuno y una comida completa, enriquecidos en proteínas. Cena ligero, sin proteínas animales ni alcohol, pero con azúcares lentos.
- Más energía con menos calorías: Para conseguirlo, haz más ejercicio físico con una respiración profunda, toma magnesio, vitamina B y ácidos grasos Omega 3.
- Se indulgente contigo misma.