 |
Nuestra respiración refleja nuestras emociones y nuestro cansancio. Cuanto más entrecortada e irregular es nuestra respiración, menos zen está nuestro cuerpo… es un circulo vicioso y estresante. A lo largo del día aprende a hacer circular las energías, hasta que se convierta en un reflejo. Descubre estos dos sencillos ejercicios:
3 respiraciones torácicas. En un lugar tranquilo, de pie, con las manos a la altura de las costillas: inspira por la nariz en 3 tiempos rellenando de aire tu caja torácica y hundiendo el vientre al mismo tiempo. Expira también en 3 tiempos.
Resultado: una mejor amplitud de los pulmones, una mayor oxigenación y mayor resistencia al esfuerzo.
1 respiración abdominal relajada. Cierra los ojos y toma conciencia de tu respiración. Haz dos respiraciones abdominales completas (hinchando el abdomen) y después de la 3a inspiración, contrae todos tus músculos al mismo tiempo, apretando los puños con el deseo de controlar tus tensiones. Mantén esta contracción 2 o 3 segundos y después expira con fuerza.
Resultado: se expulsan todas las tensiones.