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El problema de las dietas son las prohibiciones. ¡Al suprimir ciertos alimentos que te gustan, tendrás aún más ganas de comerlos y la adición calórica será aún más elevada cuando caigas en la tentación! Te damos tres soluciones para comer lo que te gusta sin pasarte de la raya:
Limita las cantidades. ¿Te gusta el chocolate? Consume sólo una onza de chocolate con una rebanada de pan integral o 1 manzana por ejemplo. Lo mismo con el queso = 30 g, las galletas = 3 unidades, los helados = 2 bolas…
Consume los menos calóricos. Incluso entre los alimentos más apetecibles, los hay que son menos energéticos que otros. Si sientes que no puedes evitar caer en la tentación, es mejor que comas por ejemplo un postre lácteo en lugar de un pastel, 2 bolas de sorbete en lugar de 2 bolas de helado, 1 plato de patatas cocidas con un chorrito de aceite en lugar de un plato de patatas fritas...
Compensa en las comidas siguientes. ¿Tienes una gran comida de familia? ¿Una boda? ¿Una merienda de cumpleaños con los niños? No culpabilices y disfruta el momento. Sin embargo en la comida siguiente compénsalo haciendo una comida ligera con verduras y proteínas (carne, pescado, lácteos) sin materias grasas.