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Es imprescindible eliminar los malos hábitos responsables del sobrepeso. Algunos cambios, realmente sencillos servirán para que puedas perder una o dos tallas… sin darte cuenta.
No te sirvas dos veces (salvo las verduras). Controla tu plato para no tener ni mucho ni poco. Si te das cuenta que has hecho mucha comida, conserva una parte en una recipiente hermético o congélalo.
Retira el salero de la mesa. Lo mejor es echar la sal durante la preparación, porque la sal aumenta el apetito.
Ten siempre verduras. Cuando te sientes a la mesa, ten siempre verduras poco aliñadas: ricas en agua y en fibras, aceleran la sensación de sentirse saciada, y se cae menos en otro tipo de comidas, sobre todo a la hora del postre.
Adopta nuevos modos de cocción. En la cocina resulta más difícil cambiar los malos hábitos. Prepara recetas ligeras (consulta nuestra sección de cocina: aprende a comer de forma ligera pero de forma sabrosa, sobre todo con las cocciones al vapor, al horno… y evitando aderezar con materias grasas.