Cambios hormonales, retención de líquidos, trastornos del tránsito intestinal, comidas demasiado copiosas o demasiado saladas…: ¡en dos días el peso puede variar 2 kg!
Estar continuamente pendiente de la báscula no sólo es un grave error sino que además puede desanimarte fácilmente. La báscula sólo debe servir para ver la evolución del peso.
Si te pesas una ez por semana, siempre desnuda y a la misma hora, sabrás si has perdido peso con respecto a la semana anterior.
También puede ser interesante que te tomes las medidas para constatar la evolución de tu silueta: tu cintura, tus caderas, los glúteos, los muslos.