Una cura desintoxicante es como un pequeño reto que nos imponemos. Por eso es importante elegir bien el momento antes de lanzarse. Al principio de la primavera, en verano o en otoño lo necesitamos más que en invierno y de forma natural tenemos tendencia a consumir alimentos más ligeros: por eso son los momentos ideales para hacer una cura desintoxicante.
Podrás sentirte cansada por los cambios que te impones, e incluso sufrir algunos trastornos (dolor de cabeza, mareos… ) lo mejor es programar la cura – al menos su inicio – en un momento de reposo (fin de semana largo, vacaciones...), y evitar los periodos en los que estés sometida a importantes esfuerzos físicos e intelectuales.