Tener una mala higiene alimentaria no sólo favorece la aparición de la celulitis, sino que además provoca un sobrepeso nocivo para las piernas.
Para tener unas piernas bonitas, es indispensable llevar una alimentación equilibrada. Hay que comer de todo (lo ideal es un 15% de proteínas, 35% de lípidos y 50% de glúcidos), en cantidades adaptadas a las necesidades de cada persona (1 800 calorías/día), limitando los aportes en grasas saturadas (embutidos, bollería, quesos, mantequilla, fritos, carnes grasas…) en azúcares (caramelos, sodas, galletas…) y en sal (platos preparados, salazones…)
Si padeces problemas circulatorios, evita lo más posible las bebidas alcohólicas, con efectos dilatadores.
Por otro lado es indispensable beber mucha agua, durante y sobre todo fuera de las comidas: al menos de 1,5 a 2 litros, pues ayuda a drenar el organismo.