La naturaleza del terreno y el entorno desempeñan un papel importante tanto física como mentalmente.
Lo ideal es dar preferencia a los entornos naturales (las orillas de los ríos, bosques, parques…): además de ser un entorno agradable, lejos del ruido y de la contaminación, ofrecen terrenos blandos (hierba, tierra, arena…) que, contrariamente al asfalto, absorben parte de los impactos.
Según el nivel, puede ser interesante elegir el recorrido en función de las dificultades que presenta. Si debutas en esto, opta más bien por un terreno liso. Después, para progresar, elije un terreno con desnivel. Lo más importante es que te sientas bien, según tu capacidad y motivación.
También puedes platearte la posibilidad de ir a correr con un amigo, un compañero de trabajo, el novio o un entrenador, siempre y cuando estéis al mismo nivel. Correr con más gente fortalece la motivación y permite mantener una velocidad ideal.