¿Quién no conoce la hipnosis? Ese estado en el que estamos dormidos pero despiertos a la vez. Y ¿cómo es que este método nos hace olvidar nuestra pasión por el chocolate o la charcutería?
Teóricamente, la hipnosis, que viene de Hypnos en griego (dios del sueño), es un estado de desvelo y de consciencia, en la que el sujeto se despega de su entorno para trabajar el inconsciente.
En la práctica, te tumbas como cuando vas al psicólogo, te dejas llevar por los sonidos, buscas un punto fijo, cierras los ojos y te relajas. El practicante habla con suavidad y te incita a que te duermas y te relajes. Como en el yoga, se utiliza la respiración abdominal para conseguir una relajación general.