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Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. El derecho controla la parte abstracta de nuestro comportamiento: sueños, intuición, imaginación, creatividad y emociones. El izquierdo se encarga de la parte concreta de nuestro comportamiento: lógica, razón, escritura, matemáticas, racionalidad y análisis. Estos dos hemisferios están en comunicación constante.
Sin embargo, a pesar de los intercambios, para nosotros es difícil controlar los actos que nuestro cerebro nos ordena. De hecho, si el hemisferio derecho de nuestro cerebro se acuerda de todo, el izquierdo olvida algunos hechos, generando, en ocasiones, confusión en el análisis de nuestro comportamiento.
Por ejemplo, una chica que odia las verduras. Se acordaba de que a los cinco años se puso enferma tras haber comido pisto. Su terapeuta se dio cuenta de que eso ocurrió el día que falleció su abuela. El hemisferio izquierdo de su cerebro hizo un amalgama entre la muerte de su abuela y la mala digestión. Una vez se conoce el origen de la disfunción, el hipnoterapeuta intenta buscar el mensaje adecuado para enviar al hemisferio derecho ¡mediante la hipnosis!