Algunos mecanismos que se nos olvidan conscientemente son,sin embargo, los que nos gobiernan. Por esta razón, es muy difícil hacer un régimen sin sentirnos frustradas. Normalmente nos apetece aquello que no tenemos, con lo fácil que sería disfrutar de lo que se tiene.
Cuando todos comen pizza y tú tienes que comer una ensalada mixta, es difícil pensar en otra cosa que no se la mozzarella fundida del palto del vecino.
La hipnosis privilegia el paso de palabras y percepciones, de la parte izquierda del cerebro hacia la parte derecha y, gracias a ella, podemos disfrutar de la ensalada y no nos apetece la pizza. La frustración desaparece con la palabra régimen. Recuperamos una alimentación sana y olvidamos los productos prohibidos.