Sonia, 29 años
Desde que era pequeña, me apasiona el dulce y, sobre todo, el chocolate. No pasaba un día sin comer una tableta de chocolate o bollería. Es inútil decir que aumenté de peso. El chocolate es mi aliado, mi amigo, tanto en los buenos como en los malos momentos. Como recompensa, consuelo… todas las ocasiones son perfectas para comer un trozo.
Tras la hipnosis, pasé un mes sin probar ni un pedacito. Hoy en día he perdido peso, pero eso no es lo más importante. Lo esencial es que he conseguido superarlo. De vez en cuando como un poco y lo disfruto al máximo, ¡sin comerme la tableta de golpe y sin culpabilizarme!